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Salinas de Añana
La Diputación Foral de Álava es la encargada del gobierno del Territorio Histórico de Álava. Su trabajo va desde la promoción económica, la fiscalidad, el urbanismo, la cultura o el medio ambiente, hasta los asuntos sociales, pasando por las infraestructuras viarias, el patrimonio y el turismo. Precisamente dentro del Programa europeo ‘Interreg III B SAL’, la Diputación Foral de Álava lidera las acciones del área de turismo, una de las cuales tiene como protagonista a uno de los recursos más singulares del territorio alavés: el Valle Salado de Salinas de Añana. Es éste un espacio natural único declarado Monumento Nacional, gracias a unas protagonistas de excepción: unas salinas de interior que se explotan artesanalmente desde hace más de un milenio.
En la actualidad, sólo unas 150 de las casi 6000 eras existentes siguen produciendo sal. La pérdida de rentabilidad de las explotaciones tradicionales provocó –en la pasada década de los 60- el abandono de la actividad por parte de la mayoría de los salineros, con lo que se inició un imparable proceso de degradación del Valle.
Desde su declaración como Monumento en 1987, la Diputación Foral de Álava inició una serie de acciones para poner fin al deterioro y recuperar este valioso patrimonio cultural y natural. Se emprendieron sucesivas campañas de restauración y de investigación para llegar, finalmente, a la redacción de un Plan Director de Recuperación Integral del Valle Salado. El plan, puesto en marcha en 2001, contempla una rehabilitación integral a través de la restauración de las eras, la recuperación de la producción artesanal de una sal de alta calidad, la salvaguarda del patrimonio natural del valle y su puesta en valor turístico.
Una de las acciones incluidas en el citado proyecto europeo es el Programa Piloto de Visitas Guiadas puesto en marcha en 2005 con el objetivo de difundir el valor y la importancia de este singular patrimonio cultural. En las visitas, que se llevan a cabo conforme avanza la rehabilitación – de modo que el Valle está ‘abierto por obras’-, el visitante tiene ocasión de descubrir el plan de recuperación en el que se encuentra inmerso, el proceso de elaboración artesanal de la sal y la importancia histórica, natural y cultural de estas salinas. Y todo ello de una forma lúdica y participativa a través de los itinerarios turísticos señalizados con paneles informativos en puntos singulares, etc. Además, el turista encuentra información complementaria en un Centro de Interpretación provisional, que será sustituido por un centro estable ubicado en un antiguo almacén de sal conocido como ‘El Torco’.
Tras la magnífica acogida del programa –más de 6.000 personas se acercaron al Valle Salado entre agosto y diciembre de 2005 – en 2006 se pasa a una oferta estable de Visitas Guiadas. 8.000 visitantes se acercan al Valle Salado ese año, lo que confirma el éxito del programa y avala la tesis de que el futuro del Valle pasa por convertirse en un foco de atracción turística. La recuperación de una producción salinera de alta calidad, junto con una oferta diversificada de actividades – programas de educación, ocio y naturaleza - son así las mayores garantes de un desarrollo sostenible que augura un futuro prometedor para el Valle Salado.
En la misma línea, y con el objetivo de garantizar la calidad e idoneidad del personal encargado de la promoción turística de las salinas artesanales, el programa europeo SAL cuenta con un programa formativo de guías, liderado igualmente por la Diputación Foral de Álava. Se pondrá en marcha en 2007 para proporcionar los conocimientos y la capacitación necesaria para formar guías turísticos que desempeñen su labor en tan singulares espacios.
Cada año el valle se convierte en escenario privilegiado para la celebración de la Fiesta de la Sal, un original espectáculo de luz y sonido en el que los vecinos recrean los principales capítulos de la historia de la Villa.
Abierto del 1 de abril al 1 de noviembre